El cielo es lindo y no me deja verte. Estoy sentado en una triste banca que no me conversa. Ya no tengo cigarrillos. Voy por un cigarrillo. No sé dónde conseguir cigarrillos. Estoy caminando. Me perdí. Bueno, supongo que es hora de intentar lo que nunca quise intentar, dejar que mis pies me lleven. Escucho música. El ruido de la calle no logra hacer efectos alucinantes en mí. Me estoy encontrando con mis pensamientos, que me hablan y se ríen de mí, porque yo no les respondo. Creen que estoy sordo, pero en realidad estoy escuchando música.
Intento divisar un transeúnte, pero me doy cuenta que es un espejo. Estoy al frente de una pared. Entonces, ¿para dónde voy? Me encuentro frente a un reflejo de mi propia realidad. Soy un transeúnte lejano, aislado, desubicado y perdido. Mi frente, mi seguir, es un espejo. Ahora veo que encontré un nuevo camino, un camino sin salida. Me volveré a sentar en esa banca muda, y pensar a dónde iré. No encuentro la banca.
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