Dicen que la tercera es la vencida, y efectivamente así es. La tercera noche seguida de llorar en un colchón que no es mío, por alguien que tampoco es mío. Los recuerdos vuelven a mi imaginación y veo esos momentos diminutos pero de inmensa felicidad, que sé que ahora me lo están arrebatando. Sí, a usted me lo están arrebatando.
Saber que siempre me dirán que soy lindo, inteligente, que soy especial, que valgo mucho, y toda esa parafernalia del valor del ser humano, para yo tener presente que no soy especial; que a diferencia de los demás, soy raro por no tener esa especialidad, o porque esa cosa especial es de otra dimensión. Saber que ser bonito, inteligente y todas estas cosas no te garantiza tener amor, pero sí sentirlo hasta la médula y gritar y brincar por cada corrientazo emocional.
Mis días transcurren descontroladamente, porque no cargo reloj y mi noción del tiempo es bastante imprecisa, resulto estar solo en la incandescencia de mi existir, puesto que sus besos no pegan, sus besos no cantan ni sus miradas pintan. Sólo son una expresión de nada, ya que usted no siente, pero usted logra mostrarme que lo puedo querer y puedo olvidar lo demás.
Ocurre que usted me tira al suelo y todo se me cae, ya que cuando vuelvo a ti, ya tienes más, algo más que yo. No soy lo máximo ni nada por el estilo, sólo soy yo y usted ya me olvidó. Me botó y tiene el descaro de decirme que no me cambia por nada, después de extrañar, querer, desear, llorar incondicionalmente y cuidarlo, por no decir amar. Eso lo hice yo.
Cosas que pasan, cosas que ocurren, cosas que se esfuman, cosas que se queman. Las circunstancias me golpean como si pensaran que soy sadomasoquista, sin saber que todos somos circunstancias, y como ahora lloro yo, los haré sonreír a ustedes después.
La soledad pega más en mi pared. Ser visto y deseado pero que la gente conserve el miedo a tenerme cerca, a sentirme, a saber que amo, y que los puedo amar. No es necesaria la personalidad ni nada para tener a alguien. Sólo es necesario maldecir al cielo y saber que él sí nos siente.
:(
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