Luces con formas de camiones y cabellos regados por el piso. En un toque, en una sonrisa o en un fragmento indefinido de humo. Las fuerzas gritan en otro tono "ni ley 30 ni reforma". En una marcha no se ve esta energía, aunque igual se grite, baile, y se luche.
Todas las cabezas y cuerpos se mueven en todas las direcciones del universo, mientras son penetrados por el mismo sonido. No me importa la letra ni el sentido. Me importa la energía; una que podría lograr los fiines que se propusiera.
La sociedad puede ser prejuiciosa, y las muchedumbres desorganizadas y diversas; pero las metas tienen un camino y está militarizado por uniformados.
En la ciudad blanca, histórica y monótona, incluimos pincelazos coloridos de imaginación e intelecto. La gente pelea porque las paredes adquieren imaginación y color del pueblo, que atenta contra su monotonía aburrida, esclavista y consumista, a un campo de reflexión y pensamientos, para quitar las barreras del uniforme y la homogeneidad.
La energía saltando de un lado para otro y contagiar como un virus de alegría a todos ahí. el humo es una jauría de perros mientras el pogo gira, transgresor a las manecillas del reloj.
Sentir energía rebosante de mi cuerpo con tanta fuerza me hace igual a los demás, que tienen lo mismo que yo. La música brilla en un espacio estudiantil, porque ese es nuestro sitio y esta es nuestra tierra.
Alcohol, humo de muchas fuentes, cabellos desordenados, sonrisas fuertes y una meta a lograr, convergen en música enérgica, para unos varios que resultaron muy inconformes y que focalizan su energía fuertemente. Siguen y seguimos luchando con la energía en todas partes y en todos nosotros.
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